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Cuando el trabajo no es una opción

Cuando el trabajo no es una opción

A veces creemos que la práctica de la esclavitud se circunscribe únicamente a los libros de historia, pero realmente nunca fue abolida. O nos reusamos a aceptar el hecho de que en pleno siglo XXI aún existen seres humanos tratados como mercancía, o poco nos importa, no sé cuál es peor.

 

Un revelador informe recientemente publicado por la OIT y Walk Free Foundation estima que en el mundo hay alrededor de 40 millones de esclavos. Este dato me dejó estupefacto, pues lejos de ser una práctica en declive, hoy parece haber más esclavos que lo largo de toda la historia de la humanidad.

 

Erradicar empieza con denunciar
La esclavitud es una práctica extendida por todo el planeta, a pesar de que es ilegal en todos los países, ¿por qué? gracias al sistema capitalista: es un negocio asquerosamente lucrativo. Mientras el capitalismo subsista, la esclavitud continuará existiendo, es así de simple. Sin embargo, los líderes mundiales se comprometieron a erradicarla para el 2030, como una de las metas de los Objetivos del Desarrollo Sostenible. Como anhelo no lo critico; volverlo realidad en 13 años, eso es lo cuestionable. En mi opinión, quizá la medida más inmediata y eficaz que cualquiera puede adoptar para eliminar las formas modernas de esclavitud y la trata de seres humanos, es denunciarla. No te quedes callado, tu voz es tu arma más poderosa. La segunda medida en orden de efectividad considero que es el consumo responsable, esto es ser conscientes de lo que compramos.

 

Esclavitud es explotación
Aún que me tachen de insensible, creo que posiblemente existan sólo dos tipos de explotación del ser humano, la tolerable y la intolerable. La primera es aquella que es permitida dentro de los límites sociales, legales y culturales; mientras que la segunda raya en lo ilegal, inmoral y lo que es mal visto en la sociedad. Quiero enfatizar esta distinción, pues según asevera el informe, la “esclavitud moderna” tiene dos caras muy definidas: el matrimonio forzoso y el trabajo forzoso. El problema es que “forzoso” es un término muy maleable. Cuando nos vamos a analizar las condiciones de las más bajas clases obreras asalariadas, la delgada línea de la “legalidad” de dicha explotación parece difuminarse convenientemente, en pos de la utilidad mercantil. Por eso, no es iluso imaginar que también existe un número igual o mayor de esclavos asalariados.

 

Personas que trabajan jornadas extenuantes, bajo condiciones sanitarias deplorables, con (mal)trato deshumanizante de su jefe y todo por un salario que ni siquiera llega al mínimo de ley. Esta escena ya la he visto en muchas partes de mi país. Esta es la forma de vida de miles de empleados de sectores como construcción, agroindustria y servicios de seguridad, por mencionar algunos. Tenemos que incrementar nuestra consciencia de que muchas situaciones laborales que diariamente nos rodean, son algo más grave que lo que pensábamos Sólo así dejaremos de alcahuetearlas con excusas baratas. En palabras de Johann Wolfgang, “nadie vive más esclavizado, que aquellos quienes falsamente creen ser libres”.

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